¿Porqué participar?

Incluso en el mundo occidental, es cierto que la mujer a lo largo de la historia, se ha visto como mínimo relegada a un segundo lugar y a veces despreciada y vilipendiada.

Es cierto que hacía falta un movimiento fuerte que colocara a la mujer en la sociedad en el mismo lugar que el hombre en cuanto a dignidad como persona y como tal tuviera los mismos derechos y deberes. Esto, a nivel legal e institucional, se ha conseguido, ya hace tiempo, al menos en el primer mundo. Quizá no sea así a nivel social, ni en el seno de algunas familias. Mucho queda por hacer en determinadas civilizaciones y culturas que todos conocemos y que predominan en países subdesarrollados. Pero que tengamos los mismos derechos no quiere decir que seamos lo mismo, ni que tengamos que renegar de nuestra identidad sexual.

La mujer es diferente al varón y esa diferencia es fundamental para dar al otro sexo su identidad. Esta realidad que viene de la Naturaleza es algo que hoy en día nos toca reivindicar, porque la Ideología de Género impuesta por el orden político mundial, la quiere destruir, enmascarándola de bien para todas nosotras, pero en realidad, siendo un bien…para unos cuantos.

De la mujer depende el ALMA de la sociedad.

En la “Mulieris Dignitatem” podemos leer:

“Desde este punto de vista, la «mujer» es la representante y arquetipo de todo el género humano, es decir, representa aquella humanidad que es propia de todos los seres humanos, ya sean hombres o mujeres.

Comúnmente se piensa que  la mujer  es más capaz que el hombre de dirigir su atención  hacia la persona concreta  y que la maternidad desarrolla todavía más esta disposición.

En el momento presente, se  espera la manifestación de aquel «genio» de la mujer, que asegure en toda circunstancia la sensibilidad por el hombre, por el hecho de que es ser humano”.

Un grupo de mujeres a nivel Nacional nos estamos moviendo en este sentido, siguiendo el camino de otras que nos han precedido en Sudamérica. Éstas, bajo el consejo del Padre Aníbal Fosbery, O.P. en Argentina, desde hace ya más de quince años y siguiendo la exhortación que el Santo Padre nos hacía, empezaron a caminar.

Somos mujeres de todo tipo, que queremos recuperar la “mujer femenina”, orgullosa de ser madre y a veces de sólo dedicarse a ello, pues también debe tener derecho a escoger libremente ese rol y a que se le reconozca porque es necesario. Necesario para su familia, para su sociedad, para la Humanidad…La mujer tiene los mismos derechos que el hombre en cuanto a que es igualmente persona con alma, e igualmente inteligente y válida para desempeñar los mismos trabajos, para acceder a los mismos puestos en la sociedad, pero que no se masculinice por ello, que “no deje de poner flores en la oficina” –como apunta nuestro Vicepresidente Carlos Rossini-. Que tenga el apoyo de las instituciones y de la sociedad para ejercer su papel en ella en toda su dimensión, y pueda dedicar su tiempo y su especial atención al cuidado y la educación de los hijos y de la familia como una riqueza que son, y no un estorbo y una carga como nos lo presenta la economía del bienestar.

La mujer y el varón somos igualmente necesarios en nuestra diversidad, en nuestras diferencias, y la unión de ambos, en el Amor, lleva a la plenitud. El hombre no es nuestro enemigo, sino el ser complementario necesario para llegar a nuestra máxima realización, en definitiva para hacer presente en la tierra el Amor de Dios por nosotros. Y, en nuestras manos está, educar a nuestros hijos en el respeto al otro sexo, y en el amor y en el deseo del bien común, en esa faceta política que tiene todo ser humano.

Os anunciamos que hay mujeres que pensamos así y que nos estamos uniendo para que se nos oiga y crear una corriente de Amor y de Vida, abierta a ésta en sus comienzos y en su final, en la enfermedad física y psíquica, en su perfección o sin ella. Somos más importantes de lo que creemos para nuestra sociedad y tenemos la responsabilidad de asumir nuestro papel y porque vamos contra corriente necesitamos unirnos, formarnos, ayudarnos y proclamar al mundo que existimos.